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Pero ... ¿Va a hacer viento?

Cuando vamos a ir a navegar, todos esperamos impacientemente la parte más interesante del telediario: EL TIEMPO.
Este articulo pretende aclarar algunos conceptos que pueden ayudarnos a entender los mapas isobaricos y a prever el viento para evitar chascos y esperas interminables.

El viento, maravilloso fenómeno atmosférico, no siempre hace acto de presencia. Levantarse por la mañana con tus colegas en tu spot favorito después de tres meses de duro invierno, con una temperatura agradable y con un buen fuerza 7 constante, produce un nerviosismo colectivo que todos nosotros conocemos y que mucha gente, incluso cercana, no logra entender; pero irte de vacaciones diez días a Tarifa, y que a ala semana sólo hayas desenfundado tu sandwich recién comprada enseñarlo, no dejar de oír lo radical que estuvo Caños dos días antes de tu llegada, sufrir los videos de cualquier bar nocturno o incluso darte cuenta de que esta vez, todavía no se te ha volado la tienda de campaña, puede producir un ambiente tenso que sólo se podría suavizar con Viento. Seguramente esta sea la causa de la relación amor/odio que tiene los wind-fanáticos con el viento.

¿DE DONDE SALE EL VIENTO?

El viento aparece como consecuencia de las diferencias de presión ente las masas de aire de la atmósfera. Entre dos volúmenes a distinta presión, se producirá siempre un flujo de aire desde el volumen a mayor presión hasta el volumen a menor presión, de tal forma que se intente llegar a un equilibrio.
La presión del aire está estrechamente relacionada con la temperatura ya que, como nos enseñan en el colegio, el aire caliente es más ligero que el aire frío- por eso se elevan los globos- lo que origina diferencias de densidades (masa por unidad de volumen) entre las distintas masas de aire. Los valores de presión en los mapas isobáricos, están medidos al nivel del suelo y vendrán dados por la presión que ejerce la columna de aire que tiene encima por unidad de superficie. La presión media al nivel del mar es de unos 1015 milibares, por lo que se consideran zonas de baja presión las que tienen una presión inferior a este valor y de alta presión cuando el valor de la presión está por encima.

En el ecuador, donde el sol calienta con fuerza durante todo el año, las temperaturas son siempre elevadas. El aire se calienta rápidamente y sube a las capas altas de la atmósfera dejando "vacía" de aire la superficie terrestre. Un barómetro, que mide la presión atmosférica, es decir, el peso del aire por unidad de superficie, colocado en es luga
r, registrará un baja presión o borrasca porque el aire está subiendo y "no pesa". En los polos ocurre todo lo contrario. La tierra está muy fría y el aire al enfriase "cae" de manera que el barómetro registra una presión del aire superior a la normal; una alta presión o anticiclón.

Los anticiclones están pues sobrecargados de aire, mientras que las borrascas se vacían constantemente por arriba. El aire, como el agua, es un fluido, y buscando su equilibrio, corre desde los anticiclones hasta las borrascas. Podemos comparar la situación a la de unos grifos abiertos en los polos y unos sumideros chupando en el ecuador con una corriente constante entre S. Sin embargo, como la tierra gira sobre su eje, la circulación general de la atmósfera se ve interrumpida por perturbaciones a un latitud media entre el polo y el Ecuador formándose una serie de remolinos en los que se mezclan las masas de aire caliente con las masas de aire frío. Estos remolinos tendrán a su vez como centro una alta presión o anticiclón que se comporta como grifo, o una baja presión o borrasca que hace de sumidero. El ejemplo más claro para nosotros es el Anticiclón de las Azores y las borrasca de Irlanda. El resultado de este encuentro es la formación de los frentes fríos (en los que una masa de aire frío empuja una masa de aire más cálida) y los frentes calientes (en los que ocurre exactamente lo contrario), en torno a las borrascas.Ambos frentes vienen acompañados de nubes espesas y de lluvia, lo que nos puede ayudar a predecir la llegada de una borrasca. Del mismo modo que el agua gira en sentido antihorario en el remolino del desagüe (en el Hemisferio Norte), lo hace el aire en torno al centro de la borrasca que lo succiona. Las borrascas giran en sentido antihorario y suelen barrer la península de oeste a este. Los centros de altas presiones o anticiclones son mucho más estables que las borrascas y alrededor de ellos, el aire gira en sentido horario.

VER EL TIEMPO

Cuanto más cerca esté un grifo de un sumidero, tanto más rápida será la corriente del viento. Las curvas isobaras que vemos en el mapa de el Tiempo, representan puntos de igual presión. Cuando las líneas están muy juntas, quiere decir que hay mucha diferencia de presión entre puntos cercanos y por lo tanto el viento será muy fuerte. Esta es la señal más clara de que hará viento. La dirección del mismo será paralela a las isobaras como la corriente del remolino corre casi paralela al circulo del desagüe, y su sentido dependerá de dónde que de el centro de la borrasca con respecto a nosotros. Por ejemplo, si la borrasca está en Santander, el viento es sur en Bilbao y norte en La Coruña, pero horas más tarde, cuando la borrasca se haya alejado hacia el Este,habrá viento norte en Vizcaya mientras que en Galicia el mismo viento norte se estará debilitando.
La mejor señal que podemos tener viendo el telediario es que existan una borrasca y un anticiclón cercanos entre S. Pero como norma general el viento será más fuerte en torno a las borrascas y flojo en el centro de los anticiclones.
Con las estaciones del año el área de "remolinos" que afecta a nuestra latitud se desplaza, hacia el norte en verano y hacia el sur en invierno, por lo que cada temporada tiene una serie de situaciones típicas más o menos favorables a que haya viento. Canarias, mucho más al sur que la península se libera totalmente de estas distorsiones durante el verano y recibe el viento general y constante que va del polo al ecuador, el Alisio.

VIENTOS TERMICOS

Estos se originan sobre todo en verano en situaciones anticiclónicas ya que aparecen por diferencias de temperatura más o menos acusadas en zonas localizadas. Son relativamente frecuentes en España por las elevadas temperaturas que se alcanzan en verano y por el carácter montañoso de la Península Ibérica.

Las térmicas costeras se forman por las diferencias de presión que tienen lugar en la zona del litoral como consecuencia del distinto calentamiento del agua respecto del de la tierra. Estos vientos suelen ser flojos pero pueden llegar a ser relativamente fuertes con el aumento de la temperatura como ocurre en verano con el Garbí en Cataluña que puede llegar a ser muy fuerte en algunas zonas. Suelen ser más frecuentes en el Mediterráneo que en el Cantábrico por las mayores temperaturas que se alcanzan en la costa del Levante.

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El viento soplará entre los anticliclones
y los borrascas respetando en amb0s
centros de presiones sus sentidos de
giro y será más fuerte cuanto más próximas
estén unas de otras las isobaras.
(lineas de misma presión)

El efecto térmico se puede llegar a reforzar considerablemente con la ayuda del relieve del terreno costero como ocurre por ejemplo en verano en Tarifa, cuando el Poniente se refuerza con el calentamiento de la duna de Punta Palomo, o en Sotavento (Fuerteventura) en donde el embudo que forman las montañas detrás de la playa puede producir vientos fortísimos, cuando en zonas a dos kilómetros al norte o al sur de Sotavento solo hay una suave brisa. En los pantanos del interior, lo que más va a afectar a las térmicas va a ser el relieve del terreno situado alrededor de estos. Durante el día, las laderas de las colinas y de las montañas se calientan más que los valles, lo que produce una corriente ascendente por estas. Por la tarde, cuando la temperatura empieza a disminuir, el proceso cambia, ya que serán las montañas las que primero se enfríen y en los valles y superficies acuáticas, se habrá producido una acumulación de calor, lo que producirá una inversión del viento.

SEÑALES DE AUMENTO DEL VIENTO

A menudo,mediante sencillas observaciones, podremos ser capaces de prever la evolución del viento:
- El color rojizo de la aurora puede ser señal de un aumento de viento ya que las altas nubes iluminadas de rojo pertenecen a un frente caliente.

- El amanecer es el momento de viento más flojo. Si en ese momento aparece un viento de cualquier dirección, tendremos viento fuerte asegurado durante el día en el mar.


- Por la noche, las térmicas actúan siempre en contra de los vientos de mar. Si al anochecer aparece un viento marino, nos podemos frotar las manos ya que al día siguiente se reforzará considerablemente.

- Colocándose de espaldas al viento, éste tenderá a aumentar cuando a nuestra izquierda haya nubes altas. En las siguientes 12 horas, el tiempo empeorará ya que se estará aproximando un frente cálido y con el, su borrasca asociada


- Una muy buena visibilidad de día, o un cielo más estrellado de lo habitual de noche con un mar en calma, pueden indicar viento o temporal en las próximas horas.

- Si durante una tormenta la presión que nos proporciona el barómetro se estabiliza, puede aparecer una calma debido a que nos encontramos en el centro de una borrasca. Esta calma será de corta duración ya que en el momento en que haya pasado el centro de la borrasca, el viento volverá pero con el sentido cambiado.

TRES SITUACIONES FAVORABLES

1º.
El anticiclón situado en el Atlántico, combinado con la borrasca que puede estar colocada entre el Mediterráneo y Europa central provocará vientos fríos y secos del norte. En la costa Brava y en el sur de Francia soplará la Tramontana o Mistral y en la cuenca del Duero soplará el Cierzo. Estos vientos también se sentirán en el interior de la península provocando olas de frío. Esta situación se da sobre todo en invierno y primavera.

2º.
En verano, la presencia del anticiclón sobre Europa occidental, provocará vientos del este, como el Levante en Tarifa, que suele soplar durante toda la estación. También se notarán en el resto del Mediterráneo pero con menor intensidad. Ayudados por una depresión situada en el norte de Africa, estos vientos del este, también pueden llegar a soplar con fuerza en primavera y otoño siendo menos frecuentes en invierno. El Levante en Cataluña, típico del Otoño, es menos frecuente en verano, pero puede alcanzar rachas muy fuertes y suele venir acompañado de lluvias muy abundantes.

3º.
La borrasca situada al oeste de Irlanda será la responsable de que los frentes barran la península de oeste a este produciendo vientos del oeste. Estos se harán sentir sobre todo en la costa gallega, en Tarifa (Poniente) y en zonas del interior. Cuando los frentes terminan de pasar, suele cesar el viento y comienza a llover. Esta situación evoluciona frecuentemente hacia el primer caso (arriba), produciendo vientos del norte cuando la depresión se mantiene y se desplaza hacia el este. Esta situación es típica de la primavera y del otoño.

 

POR PEDRO RIERA


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